sábado, 19 de diciembre de 2020
viernes, 18 de diciembre de 2020
Umbrales Virulentos Antología de Ciencia Ficción Latinoamericana (presentación)
La Ciencia ficción ha dejado de ser aquel género infravalorado para convertirse, hoy por hoy, en un género literario consolidado y complejo que se escribe con mayúscula, epicentro de mucha transversalidad de pensamiento proveniente no solo de la ciencia y la literatura sino de las artes, la filosofía, la antropología, la política y lo social. Un verdadero crisol donde cristalizan los efluvios de nuestro tiempo, y al verla de esa manera parece que estuviésemos hablando de Latinoamérica.
La presente antología ha sido concebida como ese crisol en el que se intenta amalgamar las sustancias propias de esta región caracterizada por el mestizaje, la caoticidad, la hibridación y su condición de otredad.
Nada resulta más afín a la Ciencia ficción que la otredad, pues es un género que insiste en acercarse y comprender al otro, a ese eterno desconocido, al siempre discriminado, al raro, al monstruo, ya sea aquel que habita o proviene de otra galaxia o simplemente de otro país.
No es casualidad que en Latinoamérica esa otredad esté instalada en lo cotidiano, porque somos un pueblo disperso que se sigue preguntando quién es, seguimos siendo Los hijos de la malinche de Octavio Paz, pues, como él mismo dijera en El laberinto de la soledad (1950): “lo extraordinario de nuestra situación reside
en que no solamente somos enigmáticos ante los extraños, sino ante nosotros mismos”.
Que la otredad nos resulte tan cotidiana puede ser la razón del crecimiento y fortalecimiento de un género como la Ciencia ficción, que en principio parecía ligado a los países generadores de vanguardia tecnocientífica y no apto para aquellos que solo eran consumidores, tal es el caso latinoamericano, esto último constituye una mirada bastante cuestionable, no del todo cierta. También pasa que desde lo literario empezamos a mirar con mayor detenimiento a los pioneros del género en la región (Hugo Correa, Bioy Casares, Borges, Quiroga, Britto, etc.) permitiéndoles tanta influencia como la generada por los pioneros angloparlantes (Wells, Bradbury, Asimov, Le Guin, K. Dick, etc.) y no solo eso, también se debe a que las nuevas generaciones de escritores latinoamericanos de Ci-fi hemos comenzado a leernos a nosotros mismos y nos hemos visto en El espejo enterrado de Carlos Fuentes.
Esta antología nace de esa lectura. Después de surcar muchas antologías de Ci-fi latinoamericano, hemos pensado en sumar otra, desde un lugar del que se tienen pocas noticias respecto a este género literario, desde una Venezuela que bien puede ser vista como el ojo del huracán, por lo que esta antología no deja de ser un ejercicio de resiliencia, en la que ejercemos la creatividad como forma de resistencia ante la crisis, una crisis que para nosotros (Latinoamérica) no es nueva, sobrepasa por mucho los gobiernos de derecha e izquierda, una crisis que más allá de ser económica, política o social, deviene existencial, es la crisis de la Ciencia-ficción latinoamericana, mutación transgénica del realismo mágico. Este es un lugar donde se abren múltiples umbrales, como aquel pasillo del Teatro mágico que recorriera Harry Haller. Portales que pueden conducir a los mundos más equidistantes, que pueden resultar retrofuturistas y ucrónicos e incluso intergalácticos y distópicos.
Alejandra Decurgez, desde Argentina, abre umbrales que evocan la nostalgia por la naturaleza y el temor de una humanidad que presiente la pérdida de algo esencial como consecuencia de la fusión (¿acaso irreversible?) de su ser con esa tecnología que va desplazando las supuestas imperfecciones de la carne por una promesa de eternidad cibernética. Ante esta visión que puede parecer pesimista, sin que necesariamente lo sea, contrapone la insistencia de lo orgánico, de lo no tecnológico, de una naturaleza por la que seguimos sintiendo arraigo, esa que solemos ver como una madre, y es que, en el fondo, por mucho que digitalicemos la vida, no nos apetece soñar con ovejas eléctricas.
Eliana Soza, desde Bolivia, abre umbrales que cuestionan uno de los puntos más cruciales de esta pandemia: la forma de relacionarnos. Nos muestra concepciones del amor que pueden estar determinadas por los algoritmos de una realidad virtual o por relaciones intergalácticas que logren valorarnos como especie más de lo que nos valoramos nosotros mismos. También trata el tema de la soledad desde una hipótesis de género único que se contrapone a la diversidad de género que se discute hoy en día, y aborda la posibilidad de una tecnología que puede ser contaminada por algo metafísico, una visión terrorífica para cualquier positivista.
Leonardo Espinoza Benavides, desde Chile, abre umbrales provocadores que plantean la cibernetización de lo divino, la tecnificación de lo religioso, algo que no debería asombrarnos dada la digitalización del mundo. También plantea la desintegración de las clases sociales, en un futuro donde la fuerza laboral que siembra los campos ha sido sustituida por androides, androides que posiblemente han sabido hacer huelgas. Abre umbrales donde el libro como lo conocemos ya no existe y su versión holográfica ocupa el mercado de los futuros lectores. Y siguiendo por esa senda de preocupación literaria recupera nada más ni nada menos que al ingenioso hidalgo de la Mancha quien parece no salir bien librado de tal tecnificación.
Maielis González, desde Cuba, más bien desde España, abre umbrales que hiperbolizan la pandemia al punto de desnaturalizar la piel humana en lo que podría ser un proceso de alienización de nosotros mismos. Abre umbrales donde la historia parece haberse extraviado, y un alucinado ejercicio de memoria y escritura se hace necesario. Recupera y llama la atención sobre nuestra relación con la vejez, la cual ha sufrido un quiebre durante la actual pandemia del Covid. También cuestiona una futura jurisprudencia respecto a las pandemias muy pertinente dada la peligrosa radicalidad producto de la paranoia que estas situaciones generan.
Erick J. Mota, desde Cuba, en un ejercicio casi paleográfico, abre umbrales que dan vida a las crónicas de los conquistadores. De pronto nos vemos inmersos en un viaje marítimo por un Caribe mítico infestado de leviatanes. Volvemos a surcar los mares con la viejas carabelas, en busca de ciudades perdidas que solo son metáforas de la avaricia del conquistador quien a su vez es metáfora de colonización y eurocentrismo. En este umbral propuesto por Mota seremos viajeros del tiempo capaces de reescribir la historia para evitar terribles genocidios, alcanzando un futuro más prometedor, en el que podamos vivir en el cielo y realizar “conquistas” intergalácticas.
Arisandy Rubio, desde México, abre umbrales en busca de una vacuna y lo hace viajando a realidades paralelas que comienzan a confundirnos hasta hacernos perder de vista cual es la original si es que realmente existe una. Explora umbrales donde la tecnología ha alcanzado la eternidad y por tanto ha vencido todas las enfermedades, lo que supone una existencia que anhelamos desde los albores de la modernidad pero que resulta, paradójicamente, en la muerte de la vida natural. También abre un umbral a un mundo microscópico donde el enemigo deja de ser invisible, y nos deja ver la preocupación por políticas de salud inescrupulosas que derivan en cruentas distopías.
Mary Cruz Paniagua, desde República Dominicana, abre umbrales alucinantes, donde una piedra de origen misterioso puede azular el mundo y cuestionar lo que entendemos por bien y mal. Umbrales donde un androide puede transmitirle enfermedades venéreas a los humanos y viceversa, evidenciando una relación íntima con esa tecnología que hemos imaginado aséptica. Aborda escenarios donde nuestro cuerpo orgánico es reemplazado por uno artificial en el que depositamos nuestra corporalidad para seguir siendo o ser otro dentro de un recipiente. Y un metafórico viaje espacial donde los analistas reciben a un “extraño” que provoca la dulce muerte.
Álvaro Morales, desde Uruguay, abre umbrales álgidos donde el enemigo intergaláctico número uno resulta siendo el personaje menos pensado. También abre umbrales en los que una fármaco dependencia aunada a regímenes totalitarios da cuenta de una humanidad que solo cambia de forma más no de fondo como si la miseria le fuera inmanente. Y en esta misma línea, sumamente sarcástica, dibuja nuestro exacerbado miedo a lo otro, lo otro no humano, aquello que reiteradamente calificamos como monstruoso, cuando lo realmente monstruoso es ese pavor y esa paranoia que pareciera distinguirnos como especie.
Ave (Annie Vásquez), desde Venezuela, abre umbrales brevísimos, tan breves que resultan una invitación a cuestionarnos cuan breve puede ser el umbral. Sus umbrales abordan la exploración genética y sus sujetos sin ser de otros planetas no son humanos, aunque lo que permanece en la mira de su cuestionamiento es precisamente la humanidad y las licencias que esta se toma respecto a la vida y la naturaleza. Sus umbrales también invocan lo poético, acercándonos al extraño Scifaiku, una poesía de ciencia ficción, de corta data, inspirada en el haiku japonés. Los suyos son umbrales con el hermetismo y la polisemia que la poesía presupone.
Cristian Soto, desde Venezuela, abre umbrales de inconformidad política y denuncia, en uno de ellos reflexiona sobre cuán dispuestos estamos en ceder territorio humano a la inteligencia artificial haciendo referencia al arte y la creatividad. En otro cuestiona la educación no presencial y la digitalización o virtualización del sistema educativo. También abre umbrales de cariz antropológico donde se plantea cómo preservar culturas que se resisten a la modernización, y umbrales que dejan ver el ejercicio inescrupuloso del poder desde las altas esferas políticas que solo piensan en perpetuar su dominio sobre las masas.
Obitual Pérez (quien escribe esta presentación), desde Venezuela, abre umbrales relacionados con la cuarentena y las extrañas pero tan humanas formas en que podríamos asumirla.
Wild Parra, desde Venezuela, abre umbrales relacionados con la bioética donde el ensayo de fármacos con incautos grupos humanos usados como cobayas pone en evidencia una perversidad de magnitudes históricas. Nos muestra las miserias de una humanidad amante de la tecnología fáustica que se ha divorciado de la naturaleza. Nos expone el drama de una generación que tendrá que debatirse entre la realidad real y la virtual fluctuando en relaciones humanas complejas, personas que al no distinguir una realidad de otra perderán la cordura y vivirán experiencias sórdidas que no desembocan en finales felices.
Después de tanto umbral abierto no queda otra opción que perderse en ellos y mantener la costumbre de abrirlos dondequiera, para seguir agigantando este imaginario nocturno y femenino de la Ciencia ficción, de tal forma que la vorágine de lo diverso siga siendo el gran detonador de la existencia.
Obitual Pérez
San Cristóbal, diciembre de 2020
jueves, 25 de junio de 2020
Osvaldo Barreto obtiene un accésit para la ciencia ficción venezolana
Tal y como estaba previsto, el pasado 21 de marzo de 2020 se cerró el plazo de admisión de originales, habiendo recibido un total de 63 trabajos participantes.
- Premio de 500 € para Reproducción social, de Óscar Luis Eslava Álvarez.
- Primer accésit para El Arquitecto Verde, de Osvaldo Barreto Pérez.
- Segundo accésit (compartido)*, para El Movimiento Nodo, de Isabel Llodra Riera, y Madre robot, de Javier Font Combarros.
lunes, 8 de junio de 2020
Los cómics de Osvaldo Barreto. Concientización en blanco y negro
jueves, 12 de diciembre de 2019
2da entrega de La Jauría Intergaláctica
Dándole continuidad a este proyecto dedicado a la Ciencia-Ficción, presentamos este nuevo título "Crónicas Verdes" de Obitual Pérez, con prólogo de Wild Parra. Esta vez se trata de una serie de microcuentos dedicados al subgénero del Greenpunk.
lunes, 5 de noviembre de 2018
jueves, 28 de noviembre de 2013
DEVORACIONES Y VACIEDAD
"El vacío se estableció en la boca de mi estómago.
Caigo interminablemente sobre ese vacío." Octavio Paz
viernes, 22 de noviembre de 2013
DE LA LEVEDAD Y EL VACÍO A LA DENSIDAD Y EL CAOS
jueves, 15 de noviembre de 2012
LA CASITA
Artistas participantes
2.- Oscuraldo
3.- AVE
4.- Jorge Paéz
5.- Mirla Soto
6.- Pablo Pérez Godoy (PPG)
7.- Iván Romero
8.- Adrian Preciado
9.- Salvador Muntaner
10.- Ender Rodríguez
11.- Gerson Acevedo
12.- Heddy Durán
13.- Antonio Quintero
14.- Juana Flores
15.- Arnaldo Delgado
16.- Arcadio Sayago
miércoles, 24 de marzo de 2010
Obras AVE
Obras AVE
lunes, 22 de marzo de 2010
HOLOS - Museo de Arte Moderno Juan Astorga. Mérida Noviembre - Diciembre 2009
“Ungulados para el desayuno”: la manada mezclada con el rebaño que pueden seguir ciegamente ordenes sin detenerse a analizar o reflexionar, se presenta en la obra de lobos y ovejas que juntos pero no revueltos son mas racionales que el hombre, y logran vivir respetuosamente con sentido de clan, jerarquía, de compartir y socializar aunque se les halla creado una leyenda negra a unos y brillante a otros su naturaleza animal los purifica.
“Rebaños sin fuerza o almorcemos juntos”: aunque esta masa espesa por la cantidad de lana que posee, por el orden que mantiene y por el sometimiento dócil a la voluntad ajena, puede presentarse caótica y simbólicamente sacrificada, se opone a esa energía que da una buena comida al cuerpo, ya que esta obediencia manipulada elimina por completo toda oportunidad de evolución, de regeneración, que es posible si la inocencia y los instintos logran salir a flote y permiten mostrar la oveja negra que llevamos dentro o como planteaba Nietzsche: En un mundo de borregos prefiero ser lobo.
“Después de cenar: un cuento para descansar en paz”: ese ritual que de niños nos enseñaron tiene cabida en esa búsqueda de la iluminación; para que exista luz interior hay que reconocer primero que estamos en tinieblas, A. Einstein decía: para ser un miembro inmaculado de un rebaño de ovejas, uno debe, sobre todas las cosas, primero ser un lobo, y metafóricamente perseguir la luz de los sueños en la oscuridad y tropezar y levantarnos; otro ritual iniciático donde nos muestra una niña que sentada en una piedra logra catalizar todas esas energía cósmicas.
Y la obra “Merienda a deshora” quizá más minimalista pero cargada de múltiples significados para la artista, logra integrarse a la obra de Oscuraldo que con una delgada linea demarca una frontera en todas sus piezas, y la cual permitió ese juego de “saltar la cuerda”, caer-levantarnos, ser lobo-oveja, luz-oscuridad, ser como los alquimistas que decantaban la materia en búsqueda del oro; aquí el excremento y el conocimiento de la parte más humana nos puede conducir a aquel ser superior que llevamos dentro. Ver lo hermoso de lo feo, y como en aquellos cuentos donde quedamos encantados seguir el camino que alguien nos marcó para no perdernos.
Ave.
HOLOS exposición de AVE y OSCURALDO. Museo Juan Astorga de Mérida
La propuesta fluctúa entre la bidimensionalidad y la tridimesionalidad (mundo protoplásmico), para advertir realidades aparentemente diferenciadas y sin puntos de encuentro en nuestra conciencia. Sobre la superficie abstracta que supone esta realidad entendida como ilusión (maya) aparecen dibujos a manera de mapas o señales, semejantes a representaciones primitivas sobre rocas milenarias, diseñados con rigurosidad geometríca y conceptos matemáticos (progresiones numéricas, sección áurea, cuadrados mágicos, entre otras) quizá representando esa sabiduría siempre presente, que aunque conocida por el hombre, guarda un misterio ininteligible. En la obra titulada “El Mamotreto Societario y las Tipologías que lo Conforman” se plantea; usando la progresión numérica del cuadrado, una estructura piramidal de aparente solidez que simula una torre de babel ¿quizá nuestro actual sistema societario?, en apariencia funcional y firme pero imperfecto de origen y siempre resquebrajándose, en el nivel inferior un pueblo, siempre anhelante de escalar la pirámide-sistema generando los eternos conflictos, como por ejemplo; las clases sociales. Al lado derecho una secuencia de formas, sugiere la evolución del ser al ir escalando la pirámide y de como el vacío se va llenando en un proceso de petrificación. En esta obra y en la titulada “El Gran Dual ¿El Inevitable?” aparecen unas piedras ovoidales a las que he llamado los sabios, individuos que han logrado una elevación y que parecen más cercanos a la divinidad (maestros espirituales, gurús, santos, etc). En “El Gran Dual ¿El Inevitable?” puede leerse una visión taoísta de la realidad, la polarización que va mucho más allá de un simple maniqueísmo, se trata de los antagónicos que conforman el Tao, el lobo y el cordero, victimas y victimarios, algo que los sabios conocen y no niegan, como suele hacerlo prejuiciosamente el resto de la sociedad. El poder como fuerza universal también está sugerido en la obra “De los líderes Entronizados o los Gobiernos Excéntricos ”, donde una pirámide rompiendo el espacio sin atinarle al centro evidencia el manejo incongruente que desde siempre la humanidad ha tenido del poder, tanto para dominarse a si misma como a los demás seres del planeta. En la obra que se fusiona con el universo de Ave, titulada “La Perspectiva de los Sabios que Meriendan a Deshora” , se pretende a través del dibujo la visión totalizadora de las cosas, es decir; la vuelta a la unidimensionalidad, el apacible y sublime estado de iluminación donde el viaje alcanza su cometido y donde unos pocos, muy pocos logran llegar, para acariciar la piel de Dios o la piel del universo que resulta en su propia piel. Este aspecto iluminado estámas desarrollado en la instalación de arcilla titulada “Una Sociedad, su supuesto Dios y un Sabio”, donde la sociedad permanece ofuscada ante la presencia de lo que ellos creen que es un Dios, mientras el Auténtico sabio se alza sobre tan gigantesca sombra para contemplar lo innombrable. De esta manera queda pintado un paisaje donde caben miles de preguntas, la pretendida holística se queda corta y la fragmentación parece seguir siendo un estigma en la condición humana.
Oscuraldo.
Vísceras de árbol de Annie Vásquez: metáforas de la naturaleza y del cuerpo social
Como parte del apoyo al trabajo realizado por artistas del interior del país, la Sala NG presenta la muestra Vísceras de árbol de Annie Vásquez, joven caraqueña residente en el estado Táchira. El conjunto de seis obras, que a su vez reúne veinticinco piezas tridimensionales elaboradas con materiales precarios, representa una investigación técnica y simbólica que contribuye a recrear la tradición constructiva desde una mirada social.
Aunque las formas de estas “esculturas blandas” tubulares recurren a la serialización geométrica, aluden a referentes naturales desde una perspectiva animista, relativa a la estructura y la piel humanas. Estos volúmenes muestran su interior pues cuentan con el soporte de la transparencia del plástico que permite observar la madera en estado residual (las vísceras de árbol) a modo de una superficie mucosa, viva, que en su textura y tonalidad, remiten a los órganos internos del cuerpo e incluso, a los genitales.
Para Annie Vásquez, esta estrategia constructiva representa por lo menos dos retos: trabajar con materiales de bajo costo, como el desecho de la madera (el aserrín, por ejemplo), y crear un universo simbólico con el modelado de una materia “informe”. Según sus propias reflexiones, esta propuesta tiene una connotación medioambientalista. Tal vez los residuos de la madera encapsulados en bolsas sintéticas podrían despertar el reconocimiento de esa “muerte de la naturaleza” y del desequilibrio ecológico que representa la tala indiscriminada de bosques. Incluso la artista ha comentado que el uso de la madera se ha extendido: “hasta para fabricar los mangos de las hachas que han servido para derribar y continuar con la cadena de exterminación de otros árboles”. Es decir, para la sociedad de consumo, los árboles representan una materia inerte a ser procesada de manera industrial y masiva.
Pero en la cadena metafórica creada por Vásquez también se pueden plantear otros desplazamientos interpretativos. Estas vísceras de árbol ponen en duda la trascendencia material de la obra de arte y su lógica de consumo como mercancía, pues los elementos constitutivos de las piezas son frágiles, prácticamente “desechos”. Asimismo, el cuestionamiento de los hábitos perceptuales en el campo artístico (que privilegia la condición efímera de la materia y la experiencia), también puede ser extendido a la vida cotidiana como una manera de rescatar “otras” representaciones de la conducta social, menos determinadas por una valoración mecanicista, y más orientadas por el sentido lúdico y crítico.
La alusión a formas residuales o poco nobles para el imaginario estético, como las vísceras y las mucosidades asociadas a los fluidos corporales, pueden relacionarse con los comentarios de Mary Douglas, quien advertía que "el cuerpo es un modelo que puede representar a cualquier sistema... Todos los márgenes son peligrosos... la saliva, la sangre, la leche, la orina, las heces y las lágrimas traspasan los límites del cuerpo sólo por expelerse" . Estas imágenes flexibles y livianas en el espacio, también podrían ser asumidas como metáforas de aquel cuerpo social que, en su condición de frontera o límite, se resiste a asumir los modelos hegemónicos de “productividad” predeterminados por el capitalismo cultural, cuyos mecanismos “transparentes” enmascaran los dispositivos de poder que condenan a los sujetos y a su naturaleza a reproducir los mecanismos de su propia destrucción.
CARMEN HERNÁNDEZ.
1 Mary Douglas citada por Jean Franco. 1993 Las conspiradoras. México: Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México, México, p. 92.
jueves, 14 de mayo de 2009
Travesías
Colón - Estado Táchira - Venezuela
Del 09 de mayo al 11 de julio de 2009
FUNDAJAU - IARTES - Ministerio del Poder Popular para la Cultura _ Galería de Arte El Punto
TRAVESÍAS Exposición Individual de Iván Romero
"En estas pinturas de Iván Romero más que las rigurosas operaciones técnicas propias del oficio se nos muestra un modo de estar atento a las vibraciones y resonancias que el recuerdo de la vivencia del paisaje suscita. Luego de preparar la tela con acrílicos y pigmentos, se alimenta con transparencias y veladuras de manchas y pinceladas, creando metáforas del paisaje que despiertan desde su evanescencia para resurgir en gestuales edificaciones de sensaciones y experiencias sensibles, como exhalaciones de la memoria, del alma, buscando cuerpo para hallarse y no sucumbir a la vastedad del olvido." Luis Eduardo Cabrera
lunes, 8 de diciembre de 2008
viernes, 17 de octubre de 2008
Historia del Festival Rabo'emono 2000 - 2004, Táchira - Venezuela
y el Arte de Acción en el Táchira - Venezuela
Por: Osvaldo Barreto y Annie Vásquez
El Arte de acción que venía gestándose desde el absurdo del dadaísmo en el Cabaret Voltaire por allá en los años 20, evolucionó alimentándose de los ismos y llegando a definirse en la década de los 70 con el grupo Fluxus y otros grupos artísticos internacionales que tomaron la acción como medio artístico de expresión. El arte de acción derivó del arte conceptual, y proclamó que una acción emprendida o diseñada por el artista, cualquiera que esta fuera, constituía en si misma una obra de arte. Esto generó una vertiente expresiva con características propias, de allí nacieron términos como el Performance, el Happening, el bodyart o arte corporal, la pintura corporal, el arte procesual, entre otros.
En el Táchira en el mes de marzo de 1997, se realizó una exposición titulada: JÓVENES ARTISTAS URBANOS, nombre con el que también se designaba un grupo de artistas emergentes de la localidad al cual pertenecían en ese momento: Annie Vásquez, Oscuraldo, Alejandro Barreto, Iván Romero y Jorge Luis Dávila, la muestra se llevó a cabo en la galería Manuel Osorio Velasco, la cual estaba dirigida por el escultor Tomás Yañez, la noche en que se inauguró esa muestra se realizó quizá el primer performance en el Táchira, una acción concebida como hecho artístico y manejando el concepto accional, aún con muchos matices teatrales pero definitivamente conceptual, la cual consistía en unos movimientos que se realizaban dentro de una instalación elaborada por Oscuraldo, en la acción titulada “Aracné” intervinieron: Oscuraldo, Ave (Annie Vásquez), Alejandro Barreto y Jorge Luis Dávila. A raíz de esa acción, nació el primer grupo de arte accional llamado: La Tétrica Trama Teatral, integrado por los artistas ya mencionados y que actualmente sigue trabajando pero integrada por Jorge Luis Dávila y Nilka Vélez, quienes conservaron la vertiente teatral dentro de lo accional, los otros integrantes siguieron desarrollando el arte de acción buscando medios mas conceptuales ligados mas a las artes plásticas. Desde entonces comenzaron a desarrollarse acciones similares en las inauguraciones de arte, sobre todo las realizadas por esta generación emergente y este grupo.
En 1999, los artistas Oscuraldo, Ave e Iván Romero, reciben una invitación para participar en un festival de performance en la ciudad de Maracay, llamado Perforart 99, el cual estaba organizado por el artista accional Cesar León, los artistas tachirenses cumplieron con el compromiso y quedaron pregnados del concepto festival, es entonces cuando deciden crear un festival de performance Tachirense al cual llamaron “Raboemono”.
Con pocos o casi ningún recurso económico, la Fundación JAU realizó el primer Festival de performance “RABO’EMONO”, que durante 5 años y 4 ediciones regaló a la Ciudad de San Cristóbal (se realizaba el 31 de marzo o día de la fundación de la Ciudad y duraba 3 o 4 días) la posibilidad de acceder a nuevas propuestas artísticas, pues cabe acotar que siempre fue un evento multidisciplinario, pero con hincapié en el genero accional.
El primer Rabo’emono se llevó a cabo en los galpones de la escuela de Artes Plásticas de San Cristóbal ubicada en el Sector “la Guayana”, se hizo del 31 de marzo al 2 de abril de 2000, y en él se hicieron muestras de Bandas de rock locales, danza contemporánea, exposición plástica y performance, este ultimo contó con invitados de Maracay incluyendo al propio Cesar León organizador del Perforart.
Los participantes en esa ocasión, según la disciplina, fueron:
Artistas de la exposición plástica: Iván Romero, Ronald Zambrano, Marcos Veroes, Carlos Cruz Aceros, Bexy López, Gerson Acevedo, Santiago Sarmiento, Franklin Sánchez, José M. Romero, Josefina Colmenares, Harold Muñoz, Ana Milena, Jean Carrero, José Lucena, Laura, Alexander, Consuelo, Oscuraldo y Ave.
Las bandas de rock fueron: Danza Negra (liderada por Felipe Restrtepo), Nebula (liderada por Antonio Cabeza), La Internacional Terrorista, Residuos (liderada por Freddy Ñañez) y Experiencia Curiara ( liderada por Greys Hernández).
En Danza Contemporánea se presentó el grupo Puropie integrado para entonces por: Liz Pérez, Susana Segovia y Mildred Colmenares).
En el arte accional se presentaron: La Tétrica Trama Teatral (liderada por Jorge Dávila y Nilka Vélez), Ronald Zambrano,Ysbel Mejia (invitada de Maracay), Cesar León (organizador del Perforart Maracay), Iván Romero, Ave y Oscuraldo.
Para esa edición la fundación JAU editó un pequeño catálogo donde quedó humildemente registrado el evento con graficas y textos, el texto de presentación rezaba lo siguiente: “El Performance como modalidad se recrudece por estos días, estos pequeños festivales son síntoma de ello, las causas son múltiples y añejas. Una nueva generación de artistas afectados por coyunturas políticas color aceituna, situaciones económicas sofocantes, una geografía que dispersa y una plataforma cultural compuesta por salones de arte insondables, han decidido crear sus propios espacios; más públicos y libres del status refinado de museos y galerías y usar el medio más directo que pueda tener un artista como lo es su propio cuerpo; desde esas dos premisas se lanza al vacío de la acción arriesgándolo todo, pues no tiene nada que perder, liberando energías que moverán el torrente sanguíneo de una sociedad que más que otra cosa parece un exangüe”*.
La segunda edición del festival Rabo’emono se realizó al aire libre en los espacios del parque Metropolitano de la ciudad de San Cristóbal y se realizó del 30 de marzo al 1 de abril de 2001. En esa ocasión las bandas de rock que participaron fueron: Danza Negra, Tha Chewbacca Project, Residuos, Sabotaje, Niple, Acid Join, Weekend, anonimato y Calvarium. Además hubo teatro de muñecos con la agrupación Títeres Kinimarí y también hubo cuenta cuentos a cargo del actor Eleuterio Castellanos. En el arte accional se presentaron: La Daga Oxidada (Cesar León), La Tétrica Trama Teatral, Darwin Romero y Arelis Monsalve, Oscuraldo, Ysbel Mejías y Benito Tovar (Artistas Aragüeños), Marcos Veroes (Artista Aragüeño), Elemento en Equilibrio (grupo liderado por Cynthia Scholz), Guillermo Nossa, Iván Romero y AVE (Annie Vásquez).
Esta edición también contó con un modesto catálogo, en cuya presentación podían leerse:
“La critica nunca se hace dulce aunque tenga tintes de familiaridad y afecto compartido, sin embargo se puede pensar en pompas de jabón que te bañan de un acido que no es para quemar sino para digerir y mejorara el detalle que faltó. Lejos de la palabrería inútil y el dedo acusador, vaya esta nota cordial para el evento que nace de las vísceras y el compromiso del ser; hacer y expresar lo que somos: jóvenes artistas sin la cuadratura de la academia cercenadora y costumbrista, que no se permite encontrarse con la gente en los espacios que no estén sellados o patentados para la cultura de una ciudad. Raboemono Festival de Performance 2da Edición se colgó esta vez de cada rama de árbol del parque Metropolitano llevando así su presencia a un espacio nada tradicional o convencional para hacer cultura, en principio pensé que el parque me comía; pero después de sentir y sentirme en el espacio logré una comunicación fundamental que creo que debe tener cualquier artista con el lugar a intervenir, pues, el respeto se hizo presente y el publico intervino en forma curiosa con ese afán por saber que sucedía en cada espacio tomado por el arte. Fue realmente importante la presencia infantil, porque el adulto se incorporó a cada experiencia brindada; el adolescente por supuesto llamado por la música de las bandas: electrónica, hard core, trash metal, etc. Esto hacía que en un momento se perdiera el objetivo principal:“La Performance”*.
Ya con la segunda edición el festival había logrado captar un público y generó una necesidad, convirtiéndose en una vitrina para el arte joven del Táchira, en marzo de 2002 se realizó el 3er Rabo’emono, que consideramos fue la mejor edición del festival. Se realizó en los espacios del Salón de Lectura, en pleno centro de la Ciudad de San Cristóbal, con una asistencia masiva todos los días y contó con invitados de Cúcuta (Colombia), Mérida, Maracay y Caracas, además de los locales.
Los accionistas en esa ocasión fueron: Ivan Romero, Guillermo Nossa, “El Chino” Peña, Ysbel Mejías y Marcos Veroes, César León, Emil Uzcategui, Ronny Oliveros, Darwin Romero, Rafael Castellanos, La Tétrica Trama Teatral, Ave y Oscuraldo. En danza contemporánea se presentaron: la agrupación Puropie y la bailarina Sidy White, en teatro se presentaron: El grupo A.F.I.N.(de Mérida), Rolando Cerón y su grupo de teatro experimental de Cúcuta y Trashumante teatro. También se presentaron los títeres Kinimari, hubo una charla del escritor caraqueño Rafael Uzcategui y tocaron las siguientes bandas: QK Ponch, Danza Negra, Tha Chewbacca Project, Triciclo, Residuos, Niple, Biotech (de Maracay), Semilla (de Mérida), y Taima.
En la presentación del catálogo correspondiente a esa edición se leía:
“Parece muy prematuro sacar conclusiones sobre lo que representa un festival de arte y performance como es el caso de Raboemono. Aún no me atrevo a señalar que este festival se convierta en un referente nacional e internacional. Pensamos que subir al estrado de los grandes festivales de performance del mundo, salvando las diferencias de todo tipo, por supuesto, amerita por un lado, una plataforma económica que impulse toda la producción interna, y por otro lado, insistir,, cual taladro mental, en despertar la sensibilidad del colectivo. Y esto último es difícil y contradictorio. Sin embargo, pasa algo: los que han asistido a esta vivencia cultural han percibido durante las tres ediciones (2000, 2001, 2002) que hay una urgente necesidad expresiva de lo artístico que se respira en cada una de ellas, una voluntad resistente tanto a la apatía e incomprensión de los dirigentes culturales como a la de gran parte de los espectadores. Algo que sorprendió a productores del raboemono fue la edición de hace dos años, cuando contra todos los obstáculos, llenó masivamente por tres días consecutivos el ateneo de la ciudad con un publico muy heterogéneo: jóvenes, parejas, padres con sus hijos, solitarios, amas de casa, tercera edad y uno que otro curioso que deambulaba cerca de este recinto, registro que no había ocurrido en las anteriores ediciones. Fue como la presentación en el sector oficial, de una manifestación surgida en las periferias de este. Raboemono ha estado en las calles, en los parques y en esta ocasión entró a tientas en un espacio tradicional del hecho cultural. (¿Para ser juzgados?). Rabo’emono como hijo de la generación de artistas urbanos, es periférico, marginado, negado. ¿No nacieron con este estigma las vanguardias europeas incluso en las periferias de las capitales, en el interior? Dejemos claro que la intención no es la misma como la de aquella generación Dadá. Aquí no se pretende negar los nombres de autores y obras del arte venezolano harto conocidas por todos.
Rabo’emono, festival atípico, con el atrevimiento de ustedes es conciencia artístico- espiritual en acción, no visto por los ojos de esta ciudad en toda su historia. Lejos de ser un “evento” para la farándula y elite culturosa, Rabo’emono invita al colectivo a re-crearse, a cuestionarse y re-inventarse en esta aventura del performance, en el juego simbólico del arte. Y apenas comienza a dar sus primeros pasos” *.
Al año siguiente se desató el paro petrolero y auque se hicieron las gestiones para realizar el festival no fue posible por lo tanto la cuarta edición tuvo que ser aplazada.
Rabo’emono 4ta. edición:
Quizá esta edición era una señal de que no debíamos seguir cargando el mono, la organización de estos eventos agota a algunos y levanta a muchos, en el catálogo quedó reflejado poco de lo que sucedió: individualidades y grupos que estaban en la programación no aparecieron, pero como están acostumbrados a salir en catálogos pero no en presentarse les siguió pareciendo bien y hasta deben tener esta supuesta participación como parte del currículo falso que exhiben a diario. Bandas de rock conformadas por niños de la clase alta pero con un egoísmo muy bajo, quienes se dedicaron a discutir entre ellos para no dar prestada una batería que armarían entre todos los participantes de esta modalidad. Y nuestros gerentes y otros trabajadores culturales que pasando sus días enteros en el recinto de la DIRECCIÓN DE CULTURA Y BELLAS ARTES DEL ESTADO TÁCHIRA, escenario para esa ocasión de la 4ta. edición del Rabo’emono no tuvieron la gentileza de detenerse unos minutos para ver lo que allí pasaba. Pero como todo tiene algo bueno van aplausos para aquellos que verdaderamente están comprometidos con el arte, forma de vida honesta: LOS ZANQUEROS DE RUBIO, GUAMA, EL NEGRO MANDINGA, MANU (Malabaristas) y DIEGO SARMIENTO (Artista plástico), quienes aparecieron sin ser invitados pero como dice la parábola bíblica llevaron sus trajes y fueron bien recibidos. Los amigos como JAVIER SÁNCHEZ (Educador), quien realizó una acción de OSCURALDO y LUIS ZAMBRANO (Diseñador Gráfico), quienes conocían a los artistas de JAU y decidieron sumarse sin ser artistas para probar en carne propia lo que escuchaban de boca de otros. Otra vez loas y aplausos para los expositores: CÉSAR VÁSQUEZ, ENDER RODRÍGUEZ, LA BRUJA, RAFAEL CASTELLANOS, IVÁN ROMERO, CARLOS CRUZ ACEROS, JORGE DÁVILA, JAVIER CHACÓN y AVE; para los bailarines PURO PIE, TIBAIRÉ USECHE, ANDANZA (Infantil y adulto), JORGE DÁVILA, AFIN y TERPIS (estos dos últimos Grupos de danza de Mérida), para los músicos: SEMILLA (Banda de hiphop de Mérida), ANTIRRÉGIMEN, TWAMB, ANEURISMA, ALCATRÁZ, HELL INCORPORATE y ACID JOIN; para los accionistas: IVÁN ROMERO, NILKA VÉLEZ; para los fotógrafos que hicieron performances: RAFAEL CASTELLANOS y RONNY OLIVEROS; para los teatreros: JAIRO, CARLOS y LOS HISTRIÓNICOS; para los titiriteros: KINIMARÍ; y para el video-performance de AVE. Y como dijo Oscuraldo en el texto que escribió para el 4to. Rabo’emono refiriéndose a este festival: “… creemos que lo salva el hecho de que sus convicciones son claras y sinceras, pues hacer arte contemporáneo y desarrollar vanguardias culturales en las provincias de Latinoamérica es algo más que necesario: ES URGENTE!!!.”
Cuando murió el Perforart en Maracay, nació el festival Raboemono en el Táchira, luego de cinco años murió el Rabo’emono y nació el Festival Bocanada en Mérida. Estos eventos fueron como una ola que se propagó en el interior, lejos de la capital, lo cual es una característica importante y a través de ellos pueden rastrearse los orígenes del arte de acción no sólo en las localidades donde acontecieron sino en el propio país. Muchos de los artistas que participaron en estos eventos desaparecieron, otros continuaron con sus propuestas, otros evolucionaron e investigaron y actualmente realizan interesantes trabajos en esta área, pero lo más importante es que se escribió una historia que bien merece ser contada y tomada en cuenta para no repetirnos sobre nuestros pasos.
Osvaldo Barreto y Annie Vásquez
Organizadores del Rabo’emono y artistas plásticos.

























