Devoraciones y vaciedad

Devoraciones y vaciedad
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. En la Galería "Manuel Osorio Velasco" en el marco del IV Seminario Bordes 2013 / introducción musical a cargo de Gregory Pino

Ouroboro

Ouroboro
pintura-dibujo realizado por Ave y Oscuraldo. Parte de la exposición "Devoraciones y vaciedad"

Devoraciones y vaciedad

Devoraciones y vaciedad
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. En la Galería "Manuel Osorio Velasco" en el marco del IV Seminario Bordes 2013

Devoraciones y vaciedad

Devoraciones y vaciedad
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. En la Galería "Manuel Osorio Velasco" en el marco del IV Seminario Bordes 2013

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. Sala Creadores Visuales del IARTES, Caracas noviembre de 2013

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. Sala Creadores Visuales del IARTES, Caracas noviembre de 2013

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos

De la levedad y el vacío a la densidad y el caos
Exposición de los artistas: Ave y Oscuraldo. Sala Creadores Visuales del IARTES, Caracas noviembre de 2013

viernes, 17 de octubre de 2008

Historia del Festival Rabo'emono 2000 - 2004, Táchira - Venezuela

Festival Rabo’emono
y el Arte de Acción en el Táchira - Venezuela
Por: Osvaldo Barreto y Annie Vásquez

El Arte de acción que venía gestándose desde el absurdo del dadaísmo en el Cabaret Voltaire por allá en los años 20, evolucionó alimentándose de los ismos y llegando a definirse en la década de los 70 con el grupo Fluxus y otros grupos artísticos internacionales que tomaron la acción como medio artístico de expresión. El arte de acción derivó del arte conceptual, y proclamó que una acción emprendida o diseñada por el artista, cualquiera que esta fuera, constituía en si misma una obra de arte. Esto generó una vertiente expresiva con características propias, de allí nacieron términos como el Performance, el Happening, el bodyart o arte corporal, la pintura corporal, el arte procesual, entre otros.
En el Táchira en el mes de marzo de 1997, se realizó una exposición titulada: JÓVENES ARTISTAS URBANOS, nombre con el que también se designaba un grupo de artistas emergentes de la localidad al cual pertenecían en ese momento: Annie Vásquez, Oscuraldo, Alejandro Barreto, Iván Romero y Jorge Luis Dávila, la muestra se llevó a cabo en la galería Manuel Osorio Velasco, la cual estaba dirigida por el escultor Tomás Yañez, la noche en que se inauguró esa muestra se realizó quizá el primer performance en el Táchira, una acción concebida como hecho artístico y manejando el concepto accional, aún con muchos matices teatrales pero definitivamente conceptual, la cual consistía en unos movimientos que se realizaban dentro de una instalación elaborada por Oscuraldo, en la acción titulada “Aracné” intervinieron: Oscuraldo, Ave (Annie Vásquez), Alejandro Barreto y Jorge Luis Dávila. A raíz de esa acción, nació el primer grupo de arte accional llamado: La Tétrica Trama Teatral, integrado por los artistas ya mencionados y que actualmente sigue trabajando pero integrada por Jorge Luis Dávila y Nilka Vélez, quienes conservaron la vertiente teatral dentro de lo accional, los otros integrantes siguieron desarrollando el arte de acción buscando medios mas conceptuales ligados mas a las artes plásticas. Desde entonces comenzaron a desarrollarse acciones similares en las inauguraciones de arte, sobre todo las realizadas por esta generación emergente y este grupo.
En 1999, los artistas Oscuraldo, Ave e Iván Romero, reciben una invitación para participar en un festival de performance en la ciudad de Maracay, llamado Perforart 99, el cual estaba organizado por el artista accional Cesar León, los artistas tachirenses cumplieron con el compromiso y quedaron pregnados del concepto festival, es entonces cuando deciden crear un festival de performance Tachirense al cual llamaron “Raboemono”.
Con pocos o casi ningún recurso económico, la Fundación JAU realizó el primer Festival de performance “RABO’EMONO”, que durante 5 años y 4 ediciones regaló a la Ciudad de San Cristóbal (se realizaba el 31 de marzo o día de la fundación de la Ciudad y duraba 3 o 4 días) la posibilidad de acceder a nuevas propuestas artísticas, pues cabe acotar que siempre fue un evento multidisciplinario, pero con hincapié en el genero accional.
El primer Rabo’emono se llevó a cabo en los galpones de la escuela de Artes Plásticas de San Cristóbal ubicada en el Sector “la Guayana”, se hizo del 31 de marzo al 2 de abril de 2000, y en él se hicieron muestras de Bandas de rock locales, danza contemporánea, exposición plástica y performance, este ultimo contó con invitados de Maracay incluyendo al propio Cesar León organizador del Perforart.
Los participantes en esa ocasión, según la disciplina, fueron:
Artistas de la exposición plástica: Iván Romero, Ronald Zambrano, Marcos Veroes, Carlos Cruz Aceros, Bexy López, Gerson Acevedo, Santiago Sarmiento, Franklin Sánchez, José M. Romero, Josefina Colmenares, Harold Muñoz, Ana Milena, Jean Carrero, José Lucena, Laura, Alexander, Consuelo, Oscuraldo y Ave.
Las bandas de rock fueron: Danza Negra (liderada por Felipe Restrtepo), Nebula (liderada por Antonio Cabeza), La Internacional Terrorista, Residuos (liderada por Freddy Ñañez) y Experiencia Curiara ( liderada por Greys Hernández).
En Danza Contemporánea se presentó el grupo Puropie integrado para entonces por: Liz Pérez, Susana Segovia y Mildred Colmenares).
En el arte accional se presentaron: La Tétrica Trama Teatral (liderada por Jorge Dávila y Nilka Vélez), Ronald Zambrano,Ysbel Mejia (invitada de Maracay), Cesar León (organizador del Perforart Maracay), Iván Romero, Ave y Oscuraldo.
Para esa edición la fundación JAU editó un pequeño catálogo donde quedó humildemente registrado el evento con graficas y textos, el texto de presentación rezaba lo siguiente: “El Performance como modalidad se recrudece por estos días, estos pequeños festivales son síntoma de ello, las causas son múltiples y añejas. Una nueva generación de artistas afectados por coyunturas políticas color aceituna, situaciones económicas sofocantes, una geografía que dispersa y una plataforma cultural compuesta por salones de arte insondables, han decidido crear sus propios espacios; más públicos y libres del status refinado de museos y galerías y usar el medio más directo que pueda tener un artista como lo es su propio cuerpo; desde esas dos premisas se lanza al vacío de la acción arriesgándolo todo, pues no tiene nada que perder, liberando energías que moverán el torrente sanguíneo de una sociedad que más que otra cosa parece un exangüe”*.
La segunda edición del festival Rabo’emono se realizó al aire libre en los espacios del parque Metropolitano de la ciudad de San Cristóbal y se realizó del 30 de marzo al 1 de abril de 2001. En esa ocasión las bandas de rock que participaron fueron: Danza Negra, Tha Chewbacca Project, Residuos, Sabotaje, Niple, Acid Join, Weekend, anonimato y Calvarium. Además hubo teatro de muñecos con la agrupación Títeres Kinimarí y también hubo cuenta cuentos a cargo del actor Eleuterio Castellanos. En el arte accional se presentaron: La Daga Oxidada (Cesar León), La Tétrica Trama Teatral, Darwin Romero y Arelis Monsalve, Oscuraldo, Ysbel Mejías y Benito Tovar (Artistas Aragüeños), Marcos Veroes (Artista Aragüeño), Elemento en Equilibrio (grupo liderado por Cynthia Scholz), Guillermo Nossa, Iván Romero y AVE (Annie Vásquez).
Esta edición también contó con un modesto catálogo, en cuya presentación podían leerse:
“La critica nunca se hace dulce aunque tenga tintes de familiaridad y afecto compartido, sin embargo se puede pensar en pompas de jabón que te bañan de un acido que no es para quemar sino para digerir y mejorara el detalle que faltó. Lejos de la palabrería inútil y el dedo acusador, vaya esta nota cordial para el evento que nace de las vísceras y el compromiso del ser; hacer y expresar lo que somos: jóvenes artistas sin la cuadratura de la academia cercenadora y costumbrista, que no se permite encontrarse con la gente en los espacios que no estén sellados o patentados para la cultura de una ciudad. Raboemono Festival de Performance 2da Edición se colgó esta vez de cada rama de árbol del parque Metropolitano llevando así su presencia a un espacio nada tradicional o convencional para hacer cultura, en principio pensé que el parque me comía; pero después de sentir y sentirme en el espacio logré una comunicación fundamental que creo que debe tener cualquier artista con el lugar a intervenir, pues, el respeto se hizo presente y el publico intervino en forma curiosa con ese afán por saber que sucedía en cada espacio tomado por el arte. Fue realmente importante la presencia infantil, porque el adulto se incorporó a cada experiencia brindada; el adolescente por supuesto llamado por la música de las bandas: electrónica, hard core, trash metal, etc. Esto hacía que en un momento se perdiera el objetivo principal:“La Performance”*.
Ya con la segunda edición el festival había logrado captar un público y generó una necesidad, convirtiéndose en una vitrina para el arte joven del Táchira, en marzo de 2002 se realizó el 3er Rabo’emono, que consideramos fue la mejor edición del festival. Se realizó en los espacios del Salón de Lectura, en pleno centro de la Ciudad de San Cristóbal, con una asistencia masiva todos los días y contó con invitados de Cúcuta (Colombia), Mérida, Maracay y Caracas, además de los locales.
Los accionistas en esa ocasión fueron: Ivan Romero, Guillermo Nossa, “El Chino” Peña, Ysbel Mejías y Marcos Veroes, César León, Emil Uzcategui, Ronny Oliveros, Darwin Romero, Rafael Castellanos, La Tétrica Trama Teatral, Ave y Oscuraldo. En danza contemporánea se presentaron: la agrupación Puropie y la bailarina Sidy White, en teatro se presentaron: El grupo A.F.I.N.(de Mérida), Rolando Cerón y su grupo de teatro experimental de Cúcuta y Trashumante teatro. También se presentaron los títeres Kinimari, hubo una charla del escritor caraqueño Rafael Uzcategui y tocaron las siguientes bandas: QK Ponch, Danza Negra, Tha Chewbacca Project, Triciclo, Residuos, Niple, Biotech (de Maracay), Semilla (de Mérida), y Taima.
En la presentación del catálogo correspondiente a esa edición se leía:
“Parece muy prematuro sacar conclusiones sobre lo que representa un festival de arte y performance como es el caso de Raboemono. Aún no me atrevo a señalar que este festival se convierta en un referente nacional e internacional. Pensamos que subir al estrado de los grandes festivales de performance del mundo, salvando las diferencias de todo tipo, por supuesto, amerita por un lado, una plataforma económica que impulse toda la producción interna, y por otro lado, insistir,, cual taladro mental, en despertar la sensibilidad del colectivo. Y esto último es difícil y contradictorio. Sin embargo, pasa algo: los que han asistido a esta vivencia cultural han percibido durante las tres ediciones (2000, 2001, 2002) que hay una urgente necesidad expresiva de lo artístico que se respira en cada una de ellas, una voluntad resistente tanto a la apatía e incomprensión de los dirigentes culturales como a la de gran parte de los espectadores. Algo que sorprendió a productores del raboemono fue la edición de hace dos años, cuando contra todos los obstáculos, llenó masivamente por tres días consecutivos el ateneo de la ciudad con un publico muy heterogéneo: jóvenes, parejas, padres con sus hijos, solitarios, amas de casa, tercera edad y uno que otro curioso que deambulaba cerca de este recinto, registro que no había ocurrido en las anteriores ediciones. Fue como la presentación en el sector oficial, de una manifestación surgida en las periferias de este. Raboemono ha estado en las calles, en los parques y en esta ocasión entró a tientas en un espacio tradicional del hecho cultural. (¿Para ser juzgados?). Rabo’emono como hijo de la generación de artistas urbanos, es periférico, marginado, negado. ¿No nacieron con este estigma las vanguardias europeas incluso en las periferias de las capitales, en el interior? Dejemos claro que la intención no es la misma como la de aquella generación Dadá. Aquí no se pretende negar los nombres de autores y obras del arte venezolano harto conocidas por todos.
Rabo’emono, festival atípico, con el atrevimiento de ustedes es conciencia artístico- espiritual en acción, no visto por los ojos de esta ciudad en toda su historia. Lejos de ser un “evento” para la farándula y elite culturosa, Rabo’emono invita al colectivo a re-crearse, a cuestionarse y re-inventarse en esta aventura del performance, en el juego simbólico del arte. Y apenas comienza a dar sus primeros pasos” *.
Al año siguiente se desató el paro petrolero y auque se hicieron las gestiones para realizar el festival no fue posible por lo tanto la cuarta edición tuvo que ser aplazada.
Rabo’emono 4ta. edición:
Quizá esta edición era una señal de que no debíamos seguir cargando el mono, la organización de estos eventos agota a algunos y levanta a muchos, en el catálogo quedó reflejado poco de lo que sucedió: individualidades y grupos que estaban en la programación no aparecieron, pero como están acostumbrados a salir en catálogos pero no en presentarse les siguió pareciendo bien y hasta deben tener esta supuesta participación como parte del currículo falso que exhiben a diario. Bandas de rock conformadas por niños de la clase alta pero con un egoísmo muy bajo, quienes se dedicaron a discutir entre ellos para no dar prestada una batería que armarían entre todos los participantes de esta modalidad. Y nuestros gerentes y otros trabajadores culturales que pasando sus días enteros en el recinto de la DIRECCIÓN DE CULTURA Y BELLAS ARTES DEL ESTADO TÁCHIRA, escenario para esa ocasión de la 4ta. edición del Rabo’emono no tuvieron la gentileza de detenerse unos minutos para ver lo que allí pasaba. Pero como todo tiene algo bueno van aplausos para aquellos que verdaderamente están comprometidos con el arte, forma de vida honesta: LOS ZANQUEROS DE RUBIO, GUAMA, EL NEGRO MANDINGA, MANU (Malabaristas) y DIEGO SARMIENTO (Artista plástico), quienes aparecieron sin ser invitados pero como dice la parábola bíblica llevaron sus trajes y fueron bien recibidos. Los amigos como JAVIER SÁNCHEZ (Educador), quien realizó una acción de OSCURALDO y LUIS ZAMBRANO (Diseñador Gráfico), quienes conocían a los artistas de JAU y decidieron sumarse sin ser artistas para probar en carne propia lo que escuchaban de boca de otros. Otra vez loas y aplausos para los expositores: CÉSAR VÁSQUEZ, ENDER RODRÍGUEZ, LA BRUJA, RAFAEL CASTELLANOS, IVÁN ROMERO, CARLOS CRUZ ACEROS, JORGE DÁVILA, JAVIER CHACÓN y AVE; para los bailarines PURO PIE, TIBAIRÉ USECHE, ANDANZA (Infantil y adulto), JORGE DÁVILA, AFIN y TERPIS (estos dos últimos Grupos de danza de Mérida), para los músicos: SEMILLA (Banda de hiphop de Mérida), ANTIRRÉGIMEN, TWAMB, ANEURISMA, ALCATRÁZ, HELL INCORPORATE y ACID JOIN; para los accionistas: IVÁN ROMERO, NILKA VÉLEZ; para los fotógrafos que hicieron performances: RAFAEL CASTELLANOS y RONNY OLIVEROS; para los teatreros: JAIRO, CARLOS y LOS HISTRIÓNICOS; para los titiriteros: KINIMARÍ; y para el video-performance de AVE. Y como dijo Oscuraldo en el texto que escribió para el 4to. Rabo’emono refiriéndose a este festival: “… creemos que lo salva el hecho de que sus convicciones son claras y sinceras, pues hacer arte contemporáneo y desarrollar vanguardias culturales en las provincias de Latinoamérica es algo más que necesario: ES URGENTE!!!.”
Cuando murió el Perforart en Maracay, nació el festival Raboemono en el Táchira, luego de cinco años murió el Rabo’emono y nació el Festival Bocanada en Mérida. Estos eventos fueron como una ola que se propagó en el interior, lejos de la capital, lo cual es una característica importante y a través de ellos pueden rastrearse los orígenes del arte de acción no sólo en las localidades donde acontecieron sino en el propio país. Muchos de los artistas que participaron en estos eventos desaparecieron, otros continuaron con sus propuestas, otros evolucionaron e investigaron y actualmente realizan interesantes trabajos en esta área, pero lo más importante es que se escribió una historia que bien merece ser contada y tomada en cuenta para no repetirnos sobre nuestros pasos.
Osvaldo Barreto y Annie Vásquez
Organizadores del Rabo’emono y artistas plásticos.




























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